MISAS COMUNES

 

Dedicación de una iglesia,

1. en la iglesia   

          2. Fuera de la iglesia

Por la Santa Iglesia

Por el Obispo

Acción de Gracias

Unidad de los cristianos  

 

Aniversario dedicación de una Iglesia (en la Iglesia)

 

Antífona de entrada

 

Desde el santuario, Dios impone reverencia: es el Dios de Israel quien da fuerza y poder a su pueblo. ¡Dios sea bendito!

 

Oración Colecta

 

Señor, tú que nos haces revivir cada año el día de la consagración de este templo, escucha las plegarias de tu pueblo, y haz que en este lugar se te ofrezca siempre un servicio digno y así tus fieles obtengan los frutos de una plena redención. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Primera Lectura. Lectura de los Hechos de los Apóstoles 7, 44-50

 

En aquellos días, Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas: "Nuestros padres tenían en el desierto el tabernáculo de la alianza: Dios había ordenado a Moisés que lo construyera, copiando el modelo que había visto. Nuestros padres se fueron transmitiendo el tabernáculo hasta introducirlo, guiados por Josué, en el territorio de los gentiles, a los que Dios expulsó delante de ellos". Así estuvieron las cosas hasta el tiempo de David, que alcanzó el favor de Dios y le pidió que le permitiera construirle una morada al Dios de Jacob. Pero fue Salomón el que la construyó. Aunque el Altísimo no habita en edificios construidos por hombres, como dice el profeta: "Mi trono es el cielo, la tierra el estrado de mis pies". ¿Qué templo pueden construirme dice el Señor o qué lugar para que descanse? ¿No ha hecho mi mano todo esto?

 

Salmo Responsorial. Del salmo 94

 

Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.

 

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, vitoreándole al son de instrumentos.

 

Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.

 

Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en sus manos las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo; la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.

 

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

 

Entremos en la presencia del Señor dándole gracias.

 

Segunda Lectura. Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 19-22

 

Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros se van integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

 

Aclamación antes del Evangelio

 

Mi morada estará junto a ellos, dice el Señor; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

 

Evangelio. San Juan 2, 13-22

 

Estaba próxima la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y haciendo un látigo de cuerdas arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí, no hagáis de la casa de mi Padre un mercado. Recordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. Entonces los judíos replicaron: ¿Qué señal nos das para hacer esto? Jesús respondió: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré. Los judíos contestaron: ¿En cuarenta y seis años ha sido construido este Templo, y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él hablaba del Templo de su cuerpo. Cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había pronunciado Jesús.

 

Oración sobre las ofrendas

 

Al conmemorar el día en que te dignaste llenar tu casa de gloria y santidad, te rogamos, Señor, que hagas de nosotros una ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Prefacio

 

En verdad es junto y necesario, es nuestro deber y salvación, date gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque en esta casa visible que hemos construido, donde reúnes y proteges sin cesar a esta familia que hacia ti peregrina, manifiesta, y realizas de manera admirable el misterio de tu comunión con nosotros. En este lugar, Señor, tú vas edificando aquel templo que somos nosotros, y así la Iglesia, extendida por toda la tierra, crece unida, como Cuerpo de Cristo, hasta llegar a ser la nueva Jerusalén, verdadera visión de paz. Por eso, Señor, te celebramos en el templo de tu gloria, y con todos los ángeles te bendecimos y te glorificamos, diciendo:

 

 

Antífona de comunión

 

Sois templos de Dios y el Espíritu de Dios habita en vosotros. El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

 

Oración después de la comunión

 

Te rogamos, Señor, que tu pueblo santo reciba la gracia y el gozo de tu bendición; para que consiga en el espíritu los frutos de la conmemoración que ha celebrado en esta eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Aniversario dedicación de una Iglesia (fuera de la Iglesia)

 

Antífona de entrada

 

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

 

Oración colecta

 

Señor, tú que edificas el templo de tu gloria con piedras vivas y elegidas, multiplica en tu Iglesia los dones del Espíritu Santo a fin de que tu pueblo crezca siempre para edificación de la Jerusalén celeste. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Primera Lectura. Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30

 

El día de la dedicación del templo, Salomón, de pie ante el altar del Señor y en presencia de toda la asamblea de Israel, levantó los brazos al cielo y dijo esta oración: "Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos, ni aquí abajo en la tierra. Tú eres fiel a la alianza que hiciste con tus siervos, y les muestras tu misericordia, cuando cumplen de todo corazón tu voluntad. Si ni el cielo infinito te puede contener, ¿cómo va a ser posible, Señor, que vivas en medio de los hombres y habites en esta casa que yo te he construido? Pero ciertamente atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, Señor, Dios mío, y oirás el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo, sobre este lugar, del cual has dicho: "Yo estaré allí". Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio. Oye, pues, Señor, la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo, Israel. Cuando oren en este lugar, escúchalos desde el cielo, en donde tienes tu morada. Escúchanos y perdónanos".

 

Salmo Responsorial. Del salmo 83

 

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

 

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

 

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

 

Hasta el gorrión ha encontrando una casa, y la golondrina un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, rey mío y Dios mío.

 

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

 

Dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza, caminan de baluarte en baluarte.

 

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

 

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.

 

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

 

Segunda Lectura. Lectura de la carta a los Hebreos 12, 18-19.22-24

 

Hermanos: os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni han oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando. Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo; a la asamblea de Innumerables ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el cielo; a Dios, juez de todos; a las almas de los justos que han llegado a su destino, y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

 

Aclamación antes del Evangelio.

 

El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies, dice el Señor; ¿qué templo podrán construirme?

 

Evangelio. San Juan 2, 13-22

 

Estaba próxima la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y haciendo un látigo de cuerdas arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí, no hagáis de la casa de mi Padre un mercado. Recordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. Entonces los judíos replicaron: ¿Qué señal nos das para hacer esto? Jesús respondió: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré. Los judíos contestaron: ¿En cuarenta y seis años ha sido construido este Templo, y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él hablaba del Templo de su cuerpo. Cuando resucitó de entre los muertos, recordaron sus discípulos que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había pronunciado Jesús.

 

Oración sobre las ofrendas

 

Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concede a tu pueblo, unido en la plegaria, recibir la gracia de estos sacramentos y el fruto de sus ruegos y deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Prefacio

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque te has dignado habitar en toda casa consagrada a la oración, para hacer de nosotros, con la ayuda constante de tu gracia, templos del Espíritu Santo, resplandecientes por la santidad de vida. Con tu acción constante, Señor, santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, simbolizada en edificios visibles, para que así, como madre gozosa por la multitud de sus hijos, pueda ser representada en la gloria de tu reino. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:

 

Antífona de comunión

 

Vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu formando un sacerdocio sagrado.

 

Oración después de la comunión

 

Señor y Dios nuestro, que has querido hacer de la Iglesia signo temporal de la Jerusalén del cielo; concede a tus siervos, por la participación en este sacramento, ser transformados en templos del Espíritu y entrar en el reino de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Por la Santa Iglesia

 

Antífona de entrada

 

Dios nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

 

Oración Colecta

 

Oh Dios, que has dispuesto con admirable providencia que el reino de Cristo se extienda por toda la tierra y que todos los hombres participen de la redención salvadora, te rogamos que tu Iglesia sea para todos sacramento de salvación universal y manifieste y realice el misterio de tu amor a los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo…

 

Oración sobre las ofrendas

 

Dios misericordioso, mira complacido las ofrendas del pueblo que te está consagrado, y, por la eficacia de este sacrificio, haz que la multitud de los creyentes sea siempre para ti estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de tu propiedad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la fuerza del Espíritu, a los hijos dispersos por el pecado; de este modo tu Iglesia, unificada por virtud y a imagen de la Trinidad, aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, para alabanza de tu infinita sabiduría. Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría.

 

Plegaria Eucarística I   II   III   IV

 

Antífona de comunión

 

El Espíritu y la novia dicen: Ven. Amén. Ven, Señor Jesús.

 

Oración después de la comunión

 

Oh Dios, que alimentas y robusteces siempre a tu Iglesia con estos sacramentos, concede a cuantos hemos participado de la eucaristía que, practicando tu doctrina acerca del amor, seamos en la convivencia humana fermento de vida e instrumento de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Por el Obispo

 

Antífona de entrada

 

Buscaré a mis ovejas –dice el Señor- y suscitaré un pastor que las apaciente. Yo, el Señor, seré su Dios.

 

Oración Colecta

 

Oh Dios, eterno pastor de los fieles, que diriges y gobiernas a tu Iglesia con providencia y amor, te rogamos concedas a tu siervo N, a quien pusiste al frente de tu pueblo, la gracia de presidir, en nombre de Cristo, la grey que pastorea, y ser maestro fiel de la verdad, sacerdote de los sagrados misterios y guía de tu pueblo santo. Por nuestro Señor Jesucristo…

 

Oración sobre las ofrendas

 

Señor, acepta complacido la ofrenda que te presentamos por tu siervo N, y dígnate enriquecer con virtudes apostólicas, para bien de tu Iglesia, al que pusiste como pontífice al frente de tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Plegaria Eucarística I   II   III   IV

 

Antífona de comunión

 

El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

 

Oración después de la comunión

 

Señor, por la eficacia del sacrificio que hemos celebrado multiplica en tu siervo N., nuestro obispo, los dones de tu gracia, para que ejerza dignamente el ministerio pastoral y consiga los premios eternos por su fidelidad en tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Acción de gracias

 

Antífona de entrada

 

Cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Celebrad constantemente la Acción de gracias a Dios Padre por todos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

Oración Colecta

 

Oh Dios, que escuchas siempre a tus hijos atribulados, al darte gracias por tu misericordia, te rogamos que, liberados de todo mal, te sirvamos siempre con alegría de corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Oración sobre las ofrendas

 

Señor Dios, que nos entregaste a tu Hijo para librarnos de la muerte y del mal, te rogamos aceptes este sacrificio en acción de gracias porque ya estamos libres de nuestra tribulación. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro. A quién alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar

 

Plegaria Eucarística I   II   III   IV

 

Antífona de comunión

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; cuando te invoqué me escuchaste.

 

Oración después de la comunión

 

Señor, Dios nuestro, que robusteces a tus hijos con este pan de vida y los libras de las ataduras del pecado, haz que constantemente crezca nuestra esperanza de conseguir el premio de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Unidad de los cristianos

 

Antífona de entrada

 

Yo soy el buen Pastor, que conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen –dice el Señor-, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

 

Oración Colecta

 

Dios todopoderoso y eterno, que reúnes lo que está disperso y conservas lo que has unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo…

 

Oración sobre las ofrendas

 

Con un solo sacrificio, Señor, adquiriste para ti un pueblo de adopción; concédenos ahora la unidad y la paz en tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Prefacio

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Por él nos has conducido al conocimiento de la verdad, para hacernos miembros de su Cuerpo mediante el vínculo de una misma fe y un mismo bautismo; por él has derramado sobre todas las gentes tu Espíritu Santo, admirable constructor de la unidad por la abundancia de sus dones, que habita en tus hijos de adopción, santifica a toda la Iglesia y la dirige con sabiduría. Por eso, unidos a los coros angélicos, te alabamos con alegría, diciendo:

 

Plegaria Eucarística I   II   III   IV

 

Antífona de comunión

 

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan y bebemos del mismo cáliz.

 

Oración después de la comunión

 

Esta comunión, Señor, que significa la unión de los fieles en ti, realice también ahora en tu Iglesia la unidad de todos los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.